Bici recorrido a la Pulquería del Pueblo Fantasma

Ayer domingo amaneció lloviendo, presagiando un misterioso día. Desde que tengo tres años de edad me fascina jugar en la lluvia. No hay nada más primordial que meterse a un charco y patear el agua para todos lados. Lo único mejor es rodar en bicicleta bajo la lluvia. Pero apenas salí, dejó de llover. Decidí rodar hacia el Parque Hundido para ver si se había formado algún buen charco en la parte hundida. Una vez allí, me percaté de unos ciclistas comiendo tamales y atole. El exquisito olor alborotó las lombrices de mis intestinos y me obligó a detenerme y a olvidar mi búsqueda de charcos. Jamás imaginé las consecuencias de mis lombrices hambrientas.

---Hola Nepomuseno ---me dijo un ciclista muy alto mientras masticaba su tamal.

Yo no tenía ni la menor idea de quién era. Pero los demás ciclistas también me saludaron como si me conocieran desde años atrás. Eso me dio curiosidad, porque yo no recordaba a ninguno. En el momento en que les iba a preguntar sus nombres, llegó uno al que todos reconocían como líder.

---Vámonos ---dijo---, y no será al Molino de las Flores.

---¿No?

---En la oficina nos llega la prensa de todas partes del mundo. Nos llega de Londres, de Madrid, de Berlín, de Moscú. Y estuve leyendo en La Prensa que hay un lugar cerca de Molino de las Flores, que se llama Huexotla, donde hay unas ruinas que visitar.

---Ah ---dije---, he oído que el fantasma del Rey Nezahualcóyotl todavía ronda por allí.

El líder sacudió la cabeza, con una mirada que parecía decir que él no creía en fantasmas. Poco sabía lo que nos esperaba en Huexotla. Y sin decir más, todos le seguimos en nuestras bicicletas, rodando pal norte.

Huexotla luce abandonado, sin embargo hay casas con buena herrería y construcción. Los perros yacen dormidos tras las rejas, esperando al señor de la casa que lejos se ha marchado. Algunas mujeres llevan a sus pequeños hijos por la calle. Unos cuantos autos de alquiler esperan frente a la iglesia a los clientes que nunca llegan. Parece como si hubiese una guerra en tierra lejana y que todos los hombres se han ido a combatir. Soy el primero en entrar a las ruinas de los antiguos y logro distinguir el penacho del Rey Nezahualcóyotl en el momento en que se oculta detrás de la nopalera. Cuando señalo con el dedo para que los demás vean lo que acabo de ver, oigo una voz a mi espalda.

---¿Aquí nos traes? ¡Aquí solo hay un montón de piedras! ¡Esto está en ruinas!

El líder asienta con la cabeza y comienza a explicar algunas cosas de los chichimecas, de Nopaltzin, hijo de Xólotl, de Nezahualcóyotl y su hijo Nezahualpilli.

Después el grupo delibera y se decide que hay cosas más importantes que hacer, como comer. Pero hay un problema. No hay restaurantes, cafés, ni puestos, ni plaza, ni mercado. Sin embargo, por un callejoncito hay un pequeño letrero que dice, "El pulque se vende aquí". Un campesino que pasa, señala y dice---: Allí venden tacos y tlacoyos.

---¿Se puede entrar con bicicletas?

---El problema no es entrar, sino salir....

Los ciclistas desafiamos la advertencia y entramos a la pulquería. Al instante somos transportados a miles de kilómetros de distancia, a un sitio indeterminado de Carolina del Sur. La rocola mp3 toca la misma música que escuchan los paisanos después de la larga jornada en los campos de algodón, donde ya ni los negros (Fox dixit) se atreven a realizar el arduo trabajo. Los corridos norteños y el ritmo absorbente de Alex Lora y El Tri envuelven el ambiente. Mientras tanto, se preparan los tacos de morronga y los ciclistas toman curados de avena y camarón. Para los que no prueban gota de pulque, la borrachera se contagia y los hace flotar como si estuvieran entre las nubes. El Doc está atento al duelo de campeones del juego de rayuela. A su lado colocan una jarra de cuatro litros de pulque.

---Para la porra ---dice el Campeón de la Rayuela.

---¿Y aquí en Huexotla a que se dedican? ---pregunta el Doc.

---Hay herreros, hay albañiles ---responde el Campeón, y después de pensar un poco agrega---: Pero a lo que más nos dedicamos es al ciclismo. Cada año todos hacemos una peregrinación en bicicleta a San Juan de los Lagos.

A lo que más nos dedicamos es al ciclismo. Con razón dijo el campesino que lo difícil no es entrar, sino salir...

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