La Virgen de los Gachupines
Propósito de año nuevo: Ni una reseña más. Pero en 1810, como todos los que tengan mi edad recordarán, Miguel Hidalgo y Costilla alzó el estandarte de los ciclistas mexicanos, la imagen de la Virgen de Guadalupe. En respuesta, los realistas se escudaron en la Virgen de los Remedios, vulgarmente conocida como la Virgen de los Gachupines.
El domingo crucé caminos con el Subcomandante Chan-Chan y su grupo de indomables. Después del saludo, me invitó a que los acompañara a Ciudad Universitaria.
---Está bien ---respondí---. Pero tengo que pasar a la gasolinera para echarle aire a las llantas. ¿Los alcanzo adelante?
---Sí, pero date prisa porque nos viene siguiendo.
Me quedé pensando en sus palabras al verlos alejarse.
Pasé a la gasolinera, le eché aire a las llantas y salí para reunirme con el grupo. Me detuve en una esquina a pensar. En eso se acercaron unos policías en bicicleta.

---¿No has visto pasar al Subcomandante Chan-Chan y su grupo de ciclistas?
---¿Quién es Chan-Chan?
---Es un Biciteka rebelde, y tenemos la sospecha de que algunos de sus seguidores no están usando cascos. Tenemos ordenes de detenerlos.
---No sé de quien me están hablando. ¿Cómo es este Chan-Chan?
---Pues nunca lo hemos visto, pero su bicicleta tiene un estéreo integrado al manubrio.
---No, mi oficial. Nunca lo he visto. Jamás olvidaría algo así.
---¿Y usted a donde se dirige?
---Nomas salí a comprar tortillas, pero no me alcanzó el dinero. Ahora estoy dando vueltas para matar el hambre.
---Bien. Pero no se acerque al Grupo Bicicletero del Parque Hundido.
---¿Son peligrosos?
---Peor que eso. Van a visitar a la Virgen de los Gachupines. Nosotros los ciclistas somos Guadalupanos. No se le olvide eso.
---Entendido, mi oficial. Oiga, ¿no tiene que me de para mi refresco?
El policía sonrió y sacudió la cabeza. Después le indicó a su compañero que siguieran la marcha. Los contemplé mientras se alejaban.

Rodé hasta el Parque Hundido, donde encontré reunidos a muchos ciclistas. No sé cuantos eran, porque los matemáticos sólo sabemos contar hasta veinte antes de inventar el cero. No tuve tiempo de bajarme de la bicicleta, pues el grupo ya partía. Y poco tiempo después llegabamos a la Basílica de la Virgen de los Remedios, construido sobre las ruinas de un templo mexica.
Jesús nos dio la bienvenida.

Pero Hector señaló que él sabía toda la historia.

---La piedra con la que está construida la Basílica la sacaron de una pirámide que había aquí. Y como era costumbre de los antiguos hacer sacrificios humanos, los españoles dijeron que eso era cosa del demonio. Y Dios mandó un arcángel para vencer a Satanás. Esa estatua que ven allá conmemora su victoria.

»---Y las estelas como aquella, fueron vueltas a labrar para borrar la historia de los antiguos.

---Oiga, ¿y ese acueducto que está en el fondo?
---Ah, esa es una historia interesante. Los gachupines pensaban que su virgen era más poderosa que Nuestra Madre del Tepeyac. Para convencer a nuestros abuelos mandaron construir un acueducto para traer agua al templo. Contrataron a los mejores ingenieros y arquitectos de Madrid y de Roma, pero Nuestra Madre determinó que el agua no correría hacia el Templo de los Remedios. Y jamás ha llegado por ese acueducto el agua.

Al escuchar esto, Leo se sentó a meditar. Siempre se encuentra paz en un lugar sagrado.